Llevo tiempo con ganas de sitio. Debe ser que una , al menos ésta, cuanto más mayor se hace, más reivindicativa de aquello que parece debía estar ya superado. Un ejemplo,el de la habitación propia. Mira que le quiero a Virginia Wolf, a todo lo que me han enseñado las mujeres feministas, pues lo mío sigue como al principio. En mi propia casa y compartiendo armario, mesa y cama....SIEMPRE. Que a veces me engaño diciendo que tenemos derecho a nuestras contradicciones pero raudo y veloz surge mi dalai lama recordándome que eso es amoral. Si me pillo en contradicción, algo debo cambiar.
Y yo aquí, anhelando mi sitio, mi espacio, y por qué no, mi misma soledad.
Les tengo preocupadas a mis hijas. " Ama, que en cuanto tenga el contrato, yo me independizo", dice la mayor, mientras la peque me anima a ahorrar para el futuro inmediato del colegio mayor, uno por allá, por la diáspora. No es cuestión de ser rica en sitios y sembrar desamor. No va por ahí.
Los chicos de la casa, poco caso. Ya se sabe , ellos con tranquilidad.
Bueno pues eso, que en esta época dorada, nada es imposible.
Llevo tiempo con ganas de sitio. Y ahora me lo cojo aquí. Va a ser que es empezar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario